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lunes, 26 de octubre de 2015

YOU'RE BEAUTIFUL 2: Parte 17

PARTE 17: La Furia del Gigante

Hwang Tae Kyung entró en el camerino como una exhalación.
El cuarto entero se estremeció con la fuerza de su portazo. Tres cabezas se volvieron a mirarle. 

Shin Woo enarcó una ceja divertido.  El rostro de su líder estaba desencajado por un maldisimulado acceso de furia. ¿Quien había osado enfurecer al irascible vocalista en su gran día?  Se merecía un premio.

A su lado, Jeremy musitó por lo bajo y Mi Nyu saltó de su lugar frente al tocador con los ojos muy abiertos. 

"Parece un cervatillo"- pensó Shin Woo.

Se tensó al ver como el cervatillo se aproximaba al lobo feroz con cautela. ¿No había aprendido aún lo peligroso que podía ser Tae Kyung enfadado? 

Pero Mi Nyu avanzó con seguridad y con la mano extendida acarició el pecho del cantante, justo sobre el corazón.  

-¿Qué ha pasado?- preguntó con dulzura. 

Hwang Tae Kyung descendió la mirada hacia ella y al instante las sombras en sus ojos parecieron disiparse y toda la tensión abandonó su cuerpo. 

Shin Woo contempló el cambio con asombro. Pensar que alguien llegaría a ejercer tanto poder sobre aquel hombre. .. 

Se llevó la mano al corazón intentando calmar aquel dolor sordo bajo sus costillas. Mi Nyu era como un bálsamo, él lo sabía bien...

-¿Qué ha pasado?- repitió Mi Nyu con suavidad.

Casi al instante los ojos del líder parecieron incendiarse, como ascuas de una ira mal apagada. 

-Una fan... -gruñó- ¡Os podéis creer que ha tenido el descaro de disfrazarse de staff y venir hasta aquí! ¡Casi hasta la puerta del camerino! No sé que clase de seguridad tiene este antro...

Shin Woo se puso en pie alarmado.

-¿Y qué has hecho?- exigió saber más que preguntó.  

Tae Kyung era perfectamente capaz de haberla arrastrado por los pelos fuera del recinto.  Y en un momento tan sensible como aquel no podían permitirse la mala prensa.

El líder sonrió, sintiéndose muy suficiente consigo mismo.

-Se merecía que llamara a seguridad. ..

Tres pares de ojos lo miraron horrorizados.

-Pero no lo he hecho. Le he dado un autógrafo y la he mandado de vuelta la mar de contenta.

Shin Woo escuchó su propio suspiro de alivio, casi lo desinfló y sin fuerzas se dejó caer sobre el sofá.  

Habían conseguido evitar una crisis. ..

Mi Nyu palmeó con suavidad a Tae Kyung satisfecha. El cantante bajó la mirada hacia la mano apoyada contra su pecho y algo en sus ojos volvió a encenderse.

-¡Go Mi Nyu! - ladró-¿Qué crees que estás haciendo? 

La joven apartó la mano sobresaltada y Shin Woo sintió tensarse una vez más cada fibra de su cuerpo.

¿Y ahora qué? 

-¿Q...qué pasa?- inquirió Mi Nyu sin comprender.

El líder la fulminó con la mirada.

-¡Deja de actuar así! - la reprendió. 

-¿Así? 

-Tan... tan... femenina. ¿Qué hubiera pasado si entra un miembro del staff? ¡Todo se hubiera descubierto! 

Go Mi Nyu palideció de inmediato. 

Jeremy se removió en su asiento e hizo ademán de ponerse en pie para consolarla. Shin Woo lo detuvo con una mano, siendo demasiado consciente de que estaba apretando con más fuerza de la intencionada. Sino él mismo hubiera corrido a abrazar la silueta compungida de Mi Nyu.

¡Hwang Tae Kyung era un imbécil!  

La chica agachó la cabeza vencida y aceptó la regañina. Asintió despacio.

-Tienes razón- murmuró- Tienes toda la razón. 

Retrocedió de vuelta a su asiento frente al tocador y se contempló pensativa en el espejo. Shin Woo observó su reflejo consternado, buscando un rastro de tristeza. 

Se encontró con los ojos de Tae Kyung en el espejo, velados de toda emoción, parecían amenazarle. Shin Woo apartó la mirada. 

Hacía tiempo que había perdido aquella batalla. ..

-Bueno, bueno, bueno- exclamó Jeremy, rompiendo el incómodo silencio- ¡Ya casi es la hora! Estoy emocionado ¿No estáis emocionados? ¡A.N.Jell vuelve a estar completo! 

Muy a su pesar Shin Woo  percibió que una sonrisa se abría paso en sus labios. Mi Nyu ahora sonreía abiertamente e incluso los ojos de Tae Kyung danzaban iluminados por una desbordante luz interior. 

Una extraña emoción embargó a Go Mi Nyu . Nerviosismo... sí. .. pero ante todo anticipación. La emoción de volver a estar sobre el escenario con sus chicos favoritos.  

Mi Nyu sintió, una vez más,  que aquel era su lugar.

Cuando alguien al fin anunció que era la hora, Go Mi Nyu caminó hacia el escenario como en una nube. Jeremy vibraba de la emoción, Shin Woo lucía aquella traviesa media sonrisa y los ojos de Hwang Tae Kyung eran centellas en la oscuridad. Su mano la encontró y le dio un cálido apretón antes de desaparecer tras el telón. El resto lo siguieron, Mi Nyu la última, con una sonrisa que desfiguraba su cara. 

La ovación del público fue ensordecedora.




jueves, 20 de marzo de 2014

YOU'RE BEAUTIFUL 2: Parte 16

PARTE 16: UN ENCUENTRO

Se hizo la luz y Soo se sorprendió de pie con los ojos fijos en la pantalla que se acababa de apagar. El corazón le latía con fuerza. Era él.  No había ninguna duda. Era el hombre que había conocido en el parque.

-Unnie, ¿ estás bien?- le llegó la voz de su hermana desde muy lejos.

Soo se volvió a mirarla sorprendida, recordando de golpe donde estaban. Suni la miraba con los ojos muy abiertos, inquisitivos. Se sintió avergonzada.

-Estoy bien-se apresuró a responder- Es solo que necesito ir al baño.

-¿El baño?- repitió su hermana, no del todo convencida- Sal del auditorio y al final del pasillo a mano derecha. Pero no tardes mucho que el concierto está a punto de empezar.

A juzgar por su mirada Suni debía de pensar que estaba loca por escaparse al baño justo antes del espectáculo.  No podía juzgarla. Soo creía que se había vuelto loca también pero por otras razones. Como porque su corazón habia decidido empezar a jugar al hullahop con sus costillas.

- Descuida. En seguida vuelvo- respondió enfilando apresuradamente hacia la salida. Lo que le gano unas cuantas miradas sucias de las espectadoras que tuvieron que abrirle paso para pasar. Sintió el calor en sus mejillas. ¿Cómo diablos se había dejado convencer por Suni? O mejor dicho, seducir por un desconocido de lágrimas bonitas.

Se dio un puntapié mental.

Respiró aliviada cuando al fin alcanzó la puerta. La abrió y salió al corredor. Estaba desierto, parecía que el mundo entero se había congregado en una sola habitación.

Echó un vistazo a un lado y otro buscando alguna señal y se encogió al no encontrarla. A la derecha había dicho Suni- recordó,  echando a caminar pasillo abajo.

El silencio la sobrecogio un poco. Paseando por los corredores desiertos era como internarse en un mundo postapocaliptico donde toda la humanidad había desaparecido de la faz de la Tierra. Y el último refugio humano era un auditario de adolescentes histéricas. El futuro del planeta no parecía muy alentador.

El pensamiento casi le hizo sonreír para si misma. Pese a que el silencio de aquel enorme edificio vacío la ponía nerviosa. ¿Y dónde demonios se había metido el baño?

Giró a la derecha y se encontró con una enorme puerta doble cerrada. Fruncio el ceño. ¿Sería allí?  Al fondo y a la derecha había dicho su hermana. Aquello era el fondo a la derecha.

Con el corazón en la garganta sostuvo el pomo y lo hizo girar. La puerta cedió con un chasquido y se interno en ... otro interminable y estrecho corredor. Más paredes blancas y puertas y ... silencio. ¿Sería alguna de esas puertas el baño? Algo le decía que no pero decidió acercarse un poco más solo para asegurarse.

Ningún cartel ni símbolo por ninguna parte. Fruncio el ceño aún más y decidió volver sobre sus pasos. No era como si realmente quisiera ir al baño,  solo necesitaba una excusa para poner sus pensamientos en orden. 

Odiaba no ser dueña de si misma.

-Ah, al fin te encuentro- la sobresalto una voz a sus espaldas. Una voz profunda y muy masculina.

Se volvió sorprendida, las palabras "lo siento, se ha equivocado" en los labios. Pero no llegaron a salir cuando chocó frente a frente con unos intensos ojos oscuros.  Parpadeo sorprendida y centró el rostro. Volvió a parpadear de nuevo porque lo reconocía.  Un rostro de rasgos masculinos y llenos de personalidad,  los ojos intensos y delineados de negro y el cabello oscuro cuidadosamente peinado hacia atrás.  Lo había visto apenas hacía unos minutos en la pantalla. 

¡Hwang Tae Kyung, el líder de ANJ.ell! Lo hubiera reconocido en cualquier lugar aunque tan solo lo había visto una vez en pantalla.  Era aquel tipo de persona que llenaba el espacio y desbordaba carisma. Y en aquel momento parecía furioso.

Lo miró con los ojos muy abiertos, por un instante atrapada en la intensidad de su mirada oscura. Buscó la voz para hablar pero no llegó a pronunciar palabra antes de que la tormenta se desatara sobre ella.

-¡Ya era hora!- estalló Hwang Tae Kyung- ¡Qué servicio tan deficiente!  Llevo un siglo buscandote.
Soo abrió la boca de par en par. ¿Buscándola?  ¿A ella? ¿Por qué? 

- Hacía años que no veía tanto descuido. ¿Qué diablos es esto?- continuó gritando al tiempo que agitaba una botella de agua en su cara



-¿Agua?- musito Soo, no muy segura de qué estaban hablando.

Los ojos del lider se incendiaron con furia contenida.

-¿Agua? ¡Exacto!- exclamó alzando los brazos al cielo- Agua... ¿Acaso no sabéis que solo bebo una marca de agua? ¿Y es ésta?  ¿Te parece que es ésta? -gritó plantandole la botella en las narices.

Por el tono de su voz Soo dedujo que no. No había que ser ningún genio para darse cuenta. Lo que no alcanzaba a comprender era porque diablos se lo estaba contando a ella. ¿Es que tenía que saber todo el mundo qué marca de agua bebía?  ¿Qué clase de persona bebía solo un tipo de agua?

-No- continuó el líder en su ataque de histeria- ¡Y eso que no me he puesto a hablar sobre la temperatura!  ¡Está caliente!  ¡Caliente! ¿No sabes que solo bebo el agua a temperatura intermedia? ¿Te parece esto intermedio?

Le lanzó la botella y Soo la atrapó a duras penas antes de que rodara por el suelo. Estaba a temperatura ambiente-pensó.

-Así que date prisa y arregla esto- gritó- Traeme otra botella, esta vez la indicada por favor. La necesito para antes del concierto asi que...- Hwang Tae Kyung dio un paso hacia ella y Soo contuvo la necesidad de retroceder.  Extendió el dedo hacia ella y le dio tres golpecitos insistentes en el hombro- A-PRE-SU-RA-TE

Soo bajo la mirada hacia su dedo y vio su propia camiseta. La camiseta con alas que Suni le había obligado a ponerse y de pronto lo comprendió: la había confundido con un miembro del staff. Abrió mucho los ojos y volvió a mirarle. Estaba cerca, más cerca de lo que la hacía sentir cómoda, y la atravesaba con la profundidad de sus ojos oscuros. 

Soo se aclaró la garganta incómoda.

-Dilculpe Hwang Tae Kyung-ssi- titubeo. Los ojos del cantante se incendiaron- creo que me ha confundido con un miembro del staff.

El silencio siguió a sus palabras.  Los ojos de Hwang Tae Kyung se tornaron gelidos. Soo se sintió empequeñecer bajo el peso de su mirada.

- ¿Eres una fan? - preguntó, su tono frío.  Soo abrió la boca para negarlo pero volvió a cerrarla. ¿Qué podía decir? Había venido al concierto después de todo.- Entiendo que quieras conocer a tus idols pero esta zona está prohibida al público.

- Lo siento mucho, no lo sabía- se disculpó Soo-No pretendía.  Me he perdido buscando el baño. 

Tae Kyung la atravesó con toda la intensidad de sus ojos negros.

-Al menos podrías haber usado una excusa más original-gruñó en voz baja.

Pero Soo lo escuchó perfectamente.  Y esta vez lejos de sentirse incómoda se sintió furiosa. ¿Quién diablos se creía aquel tipo que solo bebía agua de noseque marca a temperatura intermedia?  Fuera lo que eso fuera. Por eso los idols tenían tan mala fama, por personas egocentricas y presuntuosas como aquella.

-Disculpa pero creo que...- te has pasado... sus palabras se perdieron en la garganta cuando el cantante sacó algo de su bolsillo y dio otro paso hacia ella, amenazante. Esta vez Soo retrocedió.  Había fuego helado en aquella mirada.

Bajó la mirada a sus manos casi esperando verlo empuñar un arma pero se detuvo cuando se materializó un bolígrafo en su lugar. Parpadeo y alzó los ojos hacia él. 

-Bien, ya que has venido hasta aquí imagino que quieres un autógrafo. -dijo Hwang Tae Kyung repasandola con la mirada de arriba abajo, como quien disecciona a una mosca molesta.

Soo abrió la boca para protestar.  ¿Un autógrafo?  ¡Quién quería su maldito autógrafo! ¡Solo quería encontrar el dichoso baño y volver a refugiarse en el auditorio de adolescentes histéricas!  Nunca pensó que llegaría a sentirse segura allí.

Una vez más el líder la cortó antes incluso de que comenzara a hablar. Parecía su especialidad: no dejar hablar a la gente. Imponer su voluntad. Soo no soportaba a aquel tipo de gente.

- ¿No tienes dónde te firme? Yo tampoco.  Pero no te preocupes, te firmare la camiseta. Así puede que se reevalue y todo.

¿Qué se reevalue? ¿Estaba llamando pingo a su camiseta? ¡La camiseta de Suni! ¡No podía dejar que garabatearan la camiseta diseñada por Suni!

Demasiado tarde. En lo que Soo entraba en pánico, el líder le había agarrado de la camiseta y su bolígrafo inscribia un borrón de tinta negra justo sobre su pecho izquierdo.
Soo lo observó con la boca abierta, incapaz de encontrar las palabras.  Era la primera vez que se encontraba con semejante personaje, que imponía su voluntad a las personas sin ni siquiera escuchar lo que tenía que decir.  



Y parecía tan satisfecho de si mismo cuando dio un paso atras con el boli en alto, contemplando su firma con tanto orgullo como si se tratara de un cuadro de Picasso.  Luego palmeo las manos y volviendo a la realidad fijó su mirada furibunda en ella. ¿Pero se podía saber que le había hecho ella?

-Ale,  ya tienes lo que querías.  Ahora vete antes de que llame a seguridad.

¿A seguridad?  Soo sintió la rabia hervir en ella pero mirando a sus ojos comprendió que lo decía completamente en serio, que era más que capaz de llamar a los seguratas y hacer que se la llevaran a rastras. Dios, a este paso sería el próximo titular del periódico.

Derrotada, furiosa, sintiéndose impotente, Soo dio media vuelta, sin siquiera despedirse, y arrastró los pies corredor abajo, de regreso al auditorio.

En su vida se había sentido tan humillada. Ella que era siempre dueña de la situación, con la cabeza bien templada sobre los hombros...

Nunca había estado tan furiosa. Nunca.

Volvió sobre sus pasos, casi podía sentir la ira llevarla a ebullición. Se alegró al ver la puerta del auditorio.  Y justo a su izquierda un gran letrero anunciando el baño. Soo se detuvo, lo miró y parpadeo. A la izquierda. ..no la derecha... iba a matar a Suni... después de ponerle una clase intensiva de Barrio Sésamo. 


lunes, 8 de julio de 2013

You're Beautiful 2: Parte 15

PARTE 15: CELOS EN LO PROFUNDO

En una sala sumida en la semipenumbra una atractiva joven escupió el contenido de su brebaje alcohólico a la enorme pantalla plana en la que había estado viendo la rueda de prensa de A.N.JELL. 

-¡No me lo puedo creer!- exclamó estrellando el vaso contra la mesa. El tintineo del cristal rompió la solemnidad que hasta ese momento había reinado en la habitación.

Yoo He Yi, más conocida como el Hada de la Nación, se volvió hacia el chico sentado frente a ella y lo contempló de hito en hito. 

-¿Tú sabías esto?- preguntó, pero era más una amenaza con cada palabra cargada de una bien medida dosis de veneno. Había abandonado por completo su disfraz habitual de niña buena y se presentaba con la actitud ácida que realmente le hacía justicia.

Lejos de sentirse intimidado los ojos del muchacho se iluminaron como cada vez que la miraba. Aquella era la auténtica He Yi, la que le gustaba, la razón que lo había impulsado a dejarlo todo y seguirla. La reina abeja de la colmena.

Se recostó cómodamente en el sofá y removió su bebida con premeditada lentitud antes de responder. La vio erizarse impaciente. La molestaba que la hicieran esperar y él lo sabía, disfrutaba molestándola de aquella manera. era divertido. Sonrió.

-¿No se ve bien mi hermanita?- comentó al fin alzando la vista hacia la pantalla- Le sienta bien ese corte de pelo. Casi está tan atractivA como yo.

Si las miradas mataran... El Hada Oscura le lanzó dardos envenenados con los ojos pero Go Mi Nam los esquivó con un ademán perezoso. 

-¿Entonces lo sabías? ¿Qué Mi Nyu volvería?- He Yi escupió EL nombre como si le quemara- ¿Por eso te fuiste?

Go Mi Nam alzó las manos para pedir paz e hizo un esfuerzo por recuperar la seriedad. Le costó más de lo que esperaba, sacar de sus casillas al Hada era más divertido de lo que hubiera imaginado, pero viendo a su gemela en la pantalla esquivar las incesantes preguntas de los periodistas logró recuperar la solemnidad.

-No lo sabía, no he hablado con ella desde hace meses- contestó con sinceridad- y sabes que tú eres la razón por la que dejé el grupo. ¿No estás contenta de que haya firmado con tu agencia? Tú misma dijiste que era hora de que empezara mi carrera en solitario y que sería una gran pesca para vosotros. ¿No es así?

Aquello la aplacó un poco pero no lo suficiente:

-Como si tú no quisieras lo mismo...-repuso con acidez- Estabas incómodo en A.N.JELL y seamos sinceros, restringían tu talento. Solo podrás brillar mucho más. Los hubieras ofuscado en un santiamén.- hizo una mueca de asco cuando fijó sus ojos en Go Mi Nyu- ¡Quién iba a saber que esa impostora volvería!

Al ver que su compañero no respondía se volvió hacia él y quedó muda al comprender el mensaje tras aquellos ojos que seguían orgullosos cada movimiento en la pantalla. A lo largo del último año había interactuado con él más veces de las necesarias. Al principio lo había encontrado molesto pero en secreto había disfrutado de la atención, aquella atención que Hwang Tae Kyung nunca le había dado. Con el tiempo se había acostumbrado a tener a aquel atractivo cachorrito pegado a sus talones, hasta el punto de no quererlo soltar. Así que le había echado un hueso y él había mordido, todos contentos, conseguían ambos lo que querían. Pero aquello no estaba en los planes. Una parte oscura de si misma se había regocijado al pensar que aquel sería el fin de A.N.JELL, la venganza servida en frío. Pero no contaba con Go Mi Nyu, la molesta piedrecita que la había hecho tropezar en su camino una y otra vez hacía un año. Bien era cierto que no se podía comparar a su hermano en carisma, AN.JELL había brillado más que nunca con su incorporación, pero nadie podía negar que la pequeña tenía talento. He Yi había esperado ver reflejado en Mi Nam el mismo desengaño, herido al ver a otro ocupar su lugar. Pero no, aunque le pesara en los últimos meses juntos había aprendido más de lo que quería admitir sobre él, y lo que trasmitía su mirada mientras contemplaba a Mi Nyu era afecto, quizás incluso orgullo. He Yi no tenía hermanos así que no lo podía comprender, pero estaba segura de que si alguien hubiera llegado para quitarle su sitio hubiera estado furiosa. Fuera quien fuera y aunque fuera un asiento que ya no quería. Pero no era así para Mi Nam. ¿Por qué?

Tal vez si se hubiera detenido un momento a analizar mejor sus sentimientos hubiera comprendido que lo que sentía en realidad era algo muy distinto y mucho más complejo. ¿Algo cercano a los celos? Pero el Hada de la Nación raramente hacía tales reflexiones. Su excesivo orgullo se lo impedía. Y ahora mismo ese orgullo la cegaba.

-¡Tú lo sabías!- lo acusó. Esta vez no había duda en su voz.

Mi Nam debió de percibir el cambio en su tono porque todo rastro de sonrisa desapareció de sus labios y bajó la mirada hacia ella con seriedad.

-No lo sabía a ciencia cierta pero esperaba que pasara. Dejé A.N.JELL no solo porque no era mi lugar o porque quisiera seguir mi carrera en solitario, sino porque era un sitio que ya pertenecía a alguien. Y no era a mí.-dijo con sinceridad- Se supone que era Mi Nyu la que tenía que sustituirme a mí, pero era al revés, yo me convertí en el sustituto de Mi Nyu. Y sabes bien que no puedo ser el sustituto de nadie.- una media sonrisa volvió a danzar un instante en su rostro antes de extinguirse en la mirada acusadora de He Yi. Suspiró. ¿Cómo podía hacérselo comprender?- Mi hermana ha vivido toda la vida para otros- continuó- Haciendo lo que otros esperaban o deseaban que hiciera. Es hora de que hiciera algo para si misma, algo que realmente quiera. Me di cuenta cuando la vi en las grabaciones y los videoclips, que su mundo al igual que el mío está sobre el escenario. ¡Era feliz! Somos mellizos después de todo, siempre hemos estado conectados. Sé que esto es lo que realmente deseaba aun cuando ni siquiera ella lo sabía. Yo solo le di la oportunidad. Nos di la oportunidad a ambos. Era decisión suya tomar o no ese camino y lo que haga de ahora en adelante con él.

Tras la repentina confesión ambos guardaron silencio. He Yi meditó sus palabras, algo inaudito en ella, pero era raro oír aquella gravedad en la voz de Mi Nam, habitualmente poco sobrio. Contempló a Go Mi Nyu de un blanco angelical en la televisión y después a Go Mi Nam, de cuero negro, sentado frente a ella. El parecido era tan asombroso que si no supiera la verdad hubiera creído que uno había salido de la pantalla para suplantar al otro. Pero a la vez las diferencias eran abismales. Si Mi Nyu parecía un ángel, la bondad personificada, Mi Nam era un ángel caído, el diablillo que susurra travesura en tu conciencia. El ángel la sacaba de sus casillas porque era de forma natural lo que ella se esforzaba por fingir ser cada día, pero el diablillo aplacaba su enfado con su descaro.

Sacudió la cabeza.

-¿Pero así? ¿Volviendo a A.N.JELL? ¿Fingiendo de nuevo ser un hombre?- entre inquirió y protestó- Como la descubran los paparazzi y los fans se la van a comer viva- una pequeña parte de si misma se regocijó con la idea.

Mi Nam se encogió de hombros.

-Yo me he quitado del medio, ahora es cosa suya lo que haga con esta oportunidad- respondió.

Yoo He Yi se acomodó sobre el sillón y se cruzó de brazos.

-Supongo que me sentaré a ver cómo se estrella y disfrutaré del espectáculo- repuso. Una parte retorcida de si misma, una parte que había aprendido a aborrecer, deseaba cortarle las alas con sus propias manos y verlas arder, pero en deferencia al hombre junto a ella  decidió que era una mala idea. Tampoco le aportaría beneficio alguno. Ya había perdido a Hwang Tae Kyung una vez, no quería volver a perder. ¿Pero perder el qué?

-Gracias- murmuró Go Mi Nam como si pudiera ver su lucha interna.

He Yi se dejó hundir en los cojines y no contestó. Aquello también la molestaba, que aquel chico la comprendiera tan rematadamente bien. Incluso esa naturaleza viciosa que se empeñaba en esconder.



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jueves, 7 de febrero de 2013

YOU'RE BEAUTIFUL 2: Parte 14

PARTE 14: EL CUARTO ÁNGEL

-¡No se como lo has hecho, unnie, pero lo has hecho!-gritó Suni histérica mientras se abalanzaba sobre su hermana- Has conseguido que mamá me dejara, no, nos dejara salir.

Soo se removió incómoda en los brazos de su hermana antes de apartarla con suavidad. Habían repetido aquel mismo ritual varias veces desde que habían salido de casa. Suni estaba tan emocionada que no paraba de saltar y canturrear. Soo no compartía su emoción viendo la enorme congregación de fans histéricas frente a ella, ocupando la entrada del recinto donde se iba a realizar la rueda de prensa y al parecer la presentación del nuevo album; con sus coronas, sus alas de ángel y sus pancartas de colores. Se sintió perdida, fuera de lugar y sofocada entre gritos de amor y chillidos de anticipación.

¿Qué estoy haciendo aquí?- se preguntó.

Observó de reojo a su hermana que con una brillante sonrisa en la boca contemplaba el espectáculo ante si con ojos relucientes. Combinaba perfectamente con el ambiente, como si hubiera sido dibujado exclusivamente para ella. Suni había elegido una minivestido color crema que en combinación con las alas blancas de su espalda y su cinta dorada sobre la cabeza la hacía parecer verdaderamente algelical. Su estatura menuda y su carita de corazón acentuaban el efecto, parecía un hada a punto de echar a volar y si se inflaba un poco más de ilusión Soo temía que realmente lo hiciera. En comparación ella se sentía torpe, burda y perdida con la comodidad de sus vaqueros favoritos y su sencilla camiseta de algodón. Suni había insistido en que al menos tuviera algo que la hiciera parecida una fan o remotamente interesada en el grupo así que la camiseta tenía unas pequeñas alas dibujadas en la espalda. La había diseñado su propia hermana, tenía mano para aquellas cosas.

-¿Y tenemos que tragarnos toda esta cola para entrar?- inquirió Soo con voz estrangulada.

Su hermana la miró con sus redondos ojos oscuros abiertos de par en par.

-Por supuesto que no, no seas tonta. ¿No te dije que tenía pases VIP?- la regañó alegremente, como si acabara de decir la mayor tontería de su vida.

Soo miró la marea de adolescentes aladas frente a ella. ¿Y cómo se supone que iban a atravesar aquella marabunta de histeria?

Completamente ajena a su nerviosismo Suni agarró a su hermana por la muñeca y con más fuerza de la que cabía sospechar en su constitución pequeña la arrastró a través del océano de gente y hacia el interior del recinto.

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Los golpes en la puerta resonaron con fuerza en el silencio del baño.

-¿Mi Nyu, estás listas?- gritó Hwang Tae Kyung desde el otro lado.

En el interior la muchacha se completó por una última vez en el espejo. Llevaba el cabello corto a lo chico ligeramente despeinado adornado por una cinta dorada, una holgada camisa blanca con un relieve de alas plateadas en la espalda y unos ajustados pantalones de un color argenta pálido que relucía bajo la luz de los fluorescentes. Unas altas zapatillas completamente blancas completaban el atuendo. Era un modelito estrambótico que jamás hubiera llevado en la vida real pero que misteriosamente le sentaba bien, acentuaba la palidez de su piel y le daba cierto aire angelical, rasgo que precisamente querían recalcar para su promoción. Y sospechaba que sería aun más llamativo sobre un escenario tenuemente iluminado por haces de colores.

Pensó en aquel día en que en aquel mismo baño había cortado con manos temblorosas su propio cabello. Entonces había tomado una decisión, la de suplantar a su hermano. Mucho había llovido desde entonces pero volvía a encontrarse allí, en aquel mismo lugar, vestida de chico, a punto de presentarse ante el mundo. La situación era parecida pero algo había cambiado. Ella había cambiado, su decisión había cambiado. Ahora iba a vivir para si misma, a presentarse como Mi Nyu, a subir a un escenario para demostrar su talento. Había descubierto que amaba estar allí arriba, que amaba cantar y que ante todo su corazón jamás había abandonado, ni por solo un segundo, aquel lugar. No sabía en que momento pero desde hacía tiempo se sentía parte de A.N.Jell.

Se miró en el espejo y respiró hondo. Mentiría si dijera que no estaba nerviosa. Lo estaba y mucho. Después de todo iba a pisar un escenario de nuevo tras un largo año, iba a enfrentarse a un público que tendría que decidir si aceptarla o no, y, una vez más, tendría que ocultar su propio sexo. Esta vez no era mentir al respecto, solo no ser sincero, pero no había mucha diferencia. Sin olvidar que estaba bajo la sombra de su hermano. Se preguntó dónde estaría Go Mi Nam, no había logrado ponerse en contacto con él desde su regreso, pero no era extraño tratándose de su escurridizo mellizo. Tenía ese don para aparecer y desaparecer en los momentos más inesperados. Se preguntó si la estaría viendo en alguna parte y qué pensaría de su decisión. ¿Se sentiría orgulloso de ella? ¿Se sentiría herido porque había tomado su lugar?

Por alguna razón tenía la sensación de que la estaba esperando, esperando su decisión. Mi Nyu asintió a su reflejo.

En el pasillo Tae Kyung continuaba aporreando la puerta, parecía a punto de perder los estribos.

-¡Mi Nyu, la rueda de prensa está a punto de empezar!

La muchacha echó un último vistazo a su imagen para asegurarse de que todo estaba en orden y satisfecha se encaminó hacia el exterior. Posó la mano sobre el picaporte y tras una larga inspiración para infundirse valor, abrió la puerta de par en par y dio un paso fuera con seguridad. Tae Kyung, a punto ya de echar la puerta abajo, se quedó helado con la mano en alto y la contempló de hito en hito. El líder vestía un uniforme parecido al de Mi Nyu salvo que su camisa y sus zapatillas eran negras y no había adornos en su cabello azabache, peinado de lado. La chica se vio reflejada en sus ojos oscuros y sonrió.

-Estoy lista- le dijo.

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El periodista se toqueteó nervioso la identificación del Nara Daily News que colgaba de su cuello. Comprobó una vez más la cámara de fotos solo por si acaso y se la pasó al hoobae que le había acompañado como fotógrafo. Después echó un rápido vistazo alrededor por enésima vez en los últimos cinco minutos. La sala de prensa estaba rebosante de reporteros, como buitres a espera de la noticia, en espera que se iniciara la esperada rueda de prensa. Los murmullos llenaban la sala mientras ponían en orden sus equipos. Había mil y una teorías, muchas de ellas absurdas, sobre quién sería el nuevo miembro de A.N.Jell. Como los líderes de la Ola Hallyu el país entero parecía haberse volcado en ellos.

El señor Kim sonrió. Ni en la más loca de sus fantasías podría ninguno adivinar la verdad. Después de todo, ¿quién podría imaginarse que el nuevo Ángel sería la hermana melliza de Mi Nam que nadie conocía y haciéndose pasar por hombre nada menos? Era impredecible hasta lo absurdo. Pero él lo sabía y la información quemaba en sus manos, quería gritarla al mundo entero y ver su nombre en la primera plana del Nara Daily por una vez. Sin embargo había hecho un trato y uno que por ahora le era más que conveniente. La discográfica se había asegurado de darle un lugar privilegiado en primera fila y todas las comodidades. Más que un jugoso escándalo que solo duraría una portada tenía la ocasión para cubrir todas las exclusivas del grupo más popular del momento y hacerse un nombre en la industria. No podía sino frotarse las manos con anticipación. ¿Qué clase de caras pondrían los otros periodistas al ver a una réplica exacta de Go Mi Nam sobre la tarima?

Dejó escapar una risita estúpida que le ganó una mirada de extrañeza de su compañero. No le prestó atención, estaba en lo alto de su nube  y el resto del mundo podía pensar lo que quisiera. Había llegado su momento.

Y entonces como si hubieran leído su pensamiento las luces parpadearon y A.N.Jell entró en escena. Subieron a la tarima, se enfrentaron a los sedientos reporteros y uno por uno tomaron asiento en la larga mesa que se había preparado para ellos, presidiendo la sala. Primero el líder, por supuesto, majestuoso como siempre con su camisa negra, pantalones plateados y botines oscuros. Después Kang Shin Woo con una pícara media sonrisa y un atuendo similar solo que con camisa y zapatillas azules. Lo siguió Jeremy, de un amarillo radiante a juego con su personalidad. Y por último...

Go Mi Nyu hizo su entrada despacio, con la cabeza bien alta, ataviada de un blanco angelical que realzaba su aspecto aniñado. Durante un instante el silencio se hizo en la sala mientras la mente de decenas de periodistas asimilaba lo que sus ojos veían: una copia exacta de Go Mi Nam. ¿Era aquello algún tipo de broma? ¿Habían sido todos los artículos sobre la partida del cuarto A.N.Jell un cuento sensacionalista? ¿Qué significaba aquello? Pero no, si uno se fijaba atentamente podía apreciar las vagas diferencias entre ambos. Mi Nyu carecía de la carisma de su hermano, tenía un aura mucho más gentil y dulce en comparación. Era una nueva versión de Mi Nam, la misma cara, un estilo opuesto. El sr Kim casi podía oír los resortes girar a toda velocidad en el cerebro de cada uno de sus compañeros de oficio. Volvió a sonreír y sus manos volaron sobre el teclado.

Tae Kyung, como buen líder, tomó la palabra. Comenzó con una pequeña introducción a lo que les había traído allí, una corta presentación del nuevo album... Nadie le prestó atención, los ojos fijos en el cuarto nuevo miembro del grupo, como si su misteriosa presencia llenara todo el espacio. Los reporteros ya a punto de saltar e interrumpir con un millar de preguntas. Hasta que al fin, tras unos cortos minutos que se hicieron eternos, dirigió su atención y la de todos hacia Mi Nyu.

-Y ahora el momento que todos estábamos esperando- anunció con su profunda voz gutural- A.N.Jell tiene el honor de presentaros a su nuevo miembro. Recién llegado desde África donde ha estado trabajando como misionero... ¡Go Mi Nyu!

Mi Nyu se puso en pie. Sus grandes ojos castaños escrutaron la sala, uno a uno, absorbiendo todo a su alrededor. Y entonces habló y su voz sonó dulce y baja pero no tembló.

- Mi nombre es Mi Nyu y soy el nuevo miembro de A.N.Jell. Es un placer conoceros- y se inclinó hacia delante en casi una L perfecta, su cara al par de la mesa.

Los flashes de las cámaras llenaron la estancia seguido del ensordecedor ruido de las sillas que se movían mientras los periodistas se levantaban como impulsados por el resorte de su propia curiosidad.

Las preguntas volaron en la sala. La más importante de todas:

-¿Cuál es su relación con el antiguo teclista de A.N.Jell Go Mi Nam?

Mi Nyu levantó la cabeza y contempló al público con solemnidad.

-Es mi hermano mellizo- respondió.

Las palabras revolotearon un instante en la habitación y entonces, se desató el caos.

----------------------------------------------------------------------------------------------------

-¡No me lo puedo creer! ¡No me lo puedo creer!- chilló Suni dando botes una y otras vez y girándose hacia su hermana con los ojos desorbitados. Soo la miró en blanco sin compartir su emoción- Osea es que no me lo puedo creer. ¡Es idéntico a Mi Nam!

Soo alzó la vista hacia la enorme pantalla que sobre el escenario retransmitía en directo la rueda de prensa para los centenares de fans que se habían congregado allí. Gracias a la pericia y experiencia de su hermana habían logrado entrar en el recinto donde se llevaría a cabo el concierto con relativa facilidad. Eso sí, no se había logrado salvar de empujones, tirones y pisotones varios. Pero una vez pasada la zona de peligro había descubierto que el sitio del concierto era bastante amplio y agradable. Y que al parecer tener pases VIP equivalía a dos asientos privilegiados en la primera linea de palcos desde la que el escenario se veía perfectamente. Y en aquel instante la enorme pantalla en que todos los espectadores tenían la vista fija. La aparición del tal Mi Nyu había causado una histeria colectiva. Gracias a Suni, Soo había adquirido unos conocimientos básicos sobre el grupo en los últimos días, lo suficiente para saber que un miembro de A.N.J.ell había abandonado la banda y al parecer el nuevo era su hermano gemelo. Parecía increíble incluso para ella pero la respuesta de las fans era abrumadora.

-¡Míralo!- gritó Suni sujetándola por las muñecas con más fuerza de la necesaria y sacudiéndola- ¡Es que son como dos gotas de agua!

Soo miró al chico en la pantalla, enfocado de lleno por la cámara, sin saber muy bien qué decir. Tenía una cara bonita, aniñada, de facciones suaves... si no le hubieran dicho que era un hombre lo hubiera confundido fácilmente con una chica. De hecho había algo en su postura, sus gestos, su forma de hablar...

Suni dándola por perdida se giró a compartir chillidos de sorpresa con las chicas de al lado, mucho más receptivas y comprensivas. Pronto el volumen del recinto escaló y Soo se encogió en su asiento sobrecogida.

Entonces la cámara se movió y enfocó a todo el grupo. Los ojos de la muchacha se movieron automáticamente hacia el chico vestido de azul y se quedaron dolorosamente clavados en él. Su corazón dio un vuelco. Kang Shin Woo... no había duda de que era él.

-Soo ¿estás bien?- le llegó la voz preocupada de su hermana desde algún lugar en la distancia- Estás muy pálida.

Soo no se volvió a mirarla, no quería apartar la vista un momento de la pantalla como si tuviera miedo a que el chico se evaporara.

-Estoy bien- respondió.



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domingo, 5 de agosto de 2012

YOU'RE BEAUTIFUL 2: PARTE 13

PARTE 13: Una Gran Revelación

-¡Unnie!

Suni abrió de golpe la puerta al dormitorio de su hermana Lee Shin Soo, entró como una exhalación, cerró de un sonoro portazo y se lanzó sobre la cama entre sollozos histéricos. Sobresaltada Soo dejó el libro que había estado leyendo y se giró hacia ella desde el escritorio. Alzó una ceja inquisitiva mientras examinaba el estado de su hermana menor.

Suni no se parecía en nada a su unnie. De mediana estatura y delgada, medía unos centímetros menos que Soo y su piel estaba definitivamente más tostada por las actividades al aire libre. Si el rostro de Soo era ovalado y sereno, Suni tenía una bonita cara en forma de corazón con unas mejillas redondas y tersas como melocotones maduros, unos labios gruesos acostumbrados a hacer monerías, una simpática naricilla respingona y unos redondos y relucientes ojos oscuros, en aquel momento arrasados en lágrimas. El cabello teñido de rubio le caía liso y perfectamente peinado en una corta melenita a la altura de la nuca y la daba un aire aún más joven y contemporáneo que completaba con sus shorts extra-cortos y un top de un rosa chillón que se ceñía como un anillo a su estrecha cintura. Suni, tal y como indicaba su nombre, era como un rayo de sol que se había colado de improviso en la estricta casa de los Lee.

-¿Qué ocurre?- preguntó Soo con un suspiro dejando el libro sobre la mesa y acercándose para sentarse al borde de la cama.

Según la sintió a su lado Suni dejó escapar un sollozo compungido y se lanzó a brazos de su hermana. Soo cayó de espaldas sobre el colchón tomada por sorpresa y con una media sonrisa procedió a dar palmaditas reconfortantes en la espalda de su dongsaeng. Conocía aquel tipo de llanto, era las pataletas habituales que Suni se solía pillar cuando sus padres le impedían hacer algo que se moría de ganas por hacer. Y en momentos como esos acudía a la única persona capaz de ayudarla: Soo.

-Unnie...- exclamó Suni alargando la palabras más de la cuenta con tono suplicante y asomando por encima de su pecho- ¡Unnie, tienes que ayudarme!- Soo contuvo una sonrisa al comprender que no se había equivocado- ¡Papá y mamá son crueles y me han castigado!

Soo dejó escapar un pequeño bufido mientras volvía a sentarse sobre la cama y miró a su hermana de frente con seriedad.

-¿Y qué has hecho esta vez?- inquirió. No era raro en absoluto que Suni estuviera castigada por una razón o por otra.

-Eso ahora no es importante- Suni sacudió la mano como espantando una mosca imaginaria y quitándole importancia al asunto- Lo que importa es que me han prohibido salir de casa en todo el domingo. ¡Todo el domingo! ¿Sabes lo que significa eso?- al ver que su hermana la miraba sin ningún tipo de reacción prosiguió- Unnie, el domingo es un día realmente importante. ¡Un día histórico! ¡No me digas que no sabes que día es el domingo!

Al encontrarse con la mirada horrorizada de Suni, Lee Shin Soo se obligó a pensar. Hizo una rápida revisión mental de todas las fechas que conocía, incluyendo fechas de cumpleaños de conocidos y amigos pero no logró nada. Suni se debió de cruzar con su mirada vacía porque dejó escapar un suspiro exasperado.

-¡Unnie!- exclamó horrorizada, como si Soo se acabara de olvidar de su cumpleaños. Cosa que la joven estaba segura no era el caso- ¡El domingo es la rueda de prensa de ANJell! ¡Presentan no solo su nuevo álbum sino también su nuevo miembro! ¡Tengo que estar allí! ¡No puedo perdérmelo por nada del mundo!

Soo parpadeó y la miró sin compartir su emoción. El nombre le sonaba, sabía que era un grupo de música aunque no estaba segura de haberlos escuchado alguna vez. Todo lo que sabía sobre ellos lo había oído de su hermana y se reducía básicamente a "Jeremy esto... Jeremy lo otro...", no en vano Suni debía de ser la fan más acérrima del rubio. Al menos su cuarto estaba empapelado de pósters con su foto. Soo se había visto obligada a admitir que le parecía mono aunque no le decía gran cosa.

-¿Y qué pasa con ello?- preguntó con cautela.

-¡Pues que quiero ir, no, necesito ir! ¡Y si estoy castigada el domingo no puedo!- exclamó Suni furiosa levantando los brazos sobre la cabeza como si aquel fuera el fin del mundo. De pronto su expresión se suavizó y se volvió hacia su hermana con ojos suplicantes- Así que he pensado que podrías ayudarme...- comentó tentativamente.

-¿Quieres que convenza a mamá de que levante el castigo?- inquirió Soo insegura- Puedo intentarlo pero dudo mucho que pueda convencerla...

-Lo sé, lo sé... una vez que algo se mete en la cabeza de mamá no hay quien la haga cambiar de opinión- corroboró Suni muy seria.

Soo la miró sorprendida.

-¿Entonces qué quieres que haga?- insistió.

- Bueno, pues había pensado que podrías acompañarme...- la voz de Suni era tan dulce y empalagosa como la miel- Podrías venir conmigo, ya sabes que mamá no puede negarte nada...

-¿Yo? ¿Ir contigo? ¿A dónde? ¿A la rueda de prensa? ¿Por qué?- exclamó Soo echando una mirada culpable a la montaña de apuntes y libros de texto que se acumulaba sobre el escritorio. Si cedía al chantaje emocional de Suni significaría al menos una tarde perdida de estudio. 

-¡Porque es una oportunidad única e irrepetible! ¡Millones de chicas se morirían por estar en tu lugar! ¡Hasta tengo dos pases VIP para las fans!- para enfatizar sus palabras sacó dos billetes del bolsillo trasero del pantalón (Soo se preguntó como podía entrar nada en aquellos shorts tan diminutos y estrechos) y se los tendió con gesto reverente- ¡Y porque te lo pide tu queridísima y adorable hermanita pequeña!- terminó con un aleteo de pestañas que debía parecer seductor.

Pero Soo no la escuchaba, algo en los tickets que le tendía había llamado su atención. Eran dos largos rectángulos de cartulina blanca con una imagen impresa, en ella cuatro chicos sostenían un instrumento, los tres primeros vestidos de azul y blanco, el último no era más que una silueta oscura con un signo de interrogación encima. Unas grandes letras plateadas rezaban: "¡ANJell regresa! ¿Quién será el nuevo ángel?"

Soo reconoció a Jeremy como uno de los chicos, había visto su cara risueña cientos de veces en la habitación de Suni. De hecho él era la razón por la que su hermana se había teñido de rubio casi provocando un ataque cardíaco a su madre. Pero lo que había llamado su atención era el joven a su lado. Alto y delgado, con el corto cabello castaño algo revuelto, sostenía una guitarra y miraba a la cámara con una media sonrisa juguetona. El corazón de Soo dio un vuelco. Tan solo lo había visto una vez en su vida pero aquella cara, aquella sonrisa y la profunda mirada de aquellos ojos oscuros eran inolvidables. Tan fuerte había sido la impresión que había dejado...

Soo se volvió hacia su hermana, tickets en mano, con los ojos desorbitados y señaló con un dedo tembloroso al muchacho.

-¿Lo conoces?- preguntó.

Suni siguió la dirección de su dedo y dejó escapar una pequeña carcajada.

-¡Y quién no!- exclamó como si su pregunta le ofendiera, después se fijó en la cara asombrada de su unnie y sacudió la cabeza- De verás unnie, a veces me pregunto en que mundo vives. ¿Cómo no puedes conocer a Kang Shin Woo de ANJell? ¡Son los idols más famosos del momento! ¿Ves? Éste es el líder y vocalista Hwang Tae Kyung- Suni señaló a un chico alto de cabello azabache que sonreía a la cámara como si el mundo le perteneciera- Kang Shin Woo es el guitarrista, aunque también canta muy bien- ahora Suni señalaba al joven que había hecho sobresaltar a Soo- y bueno, estoy segura de que ya conoces a mi querido Jeremy- Soo no necesitaba que se lo señalaran, lo conocía de sobra- Y el último es el nuevo miembro que van a presentar este domingo, que por cierto me pregunto quién será...

Suni bajó la mirada inquisitivamente a la cuarta figura pero Soo había dejado de prestarle atención, su mirada fija en el chico que se hacía llamar Kang Shin Woo. ¿Sería su verdadero nombre? Hasta Soo sabía que los artistas a veces adoptaban un nombre artístico. ¿Pero por qué le importaba?

De pronto le vino a la mente su encuentro en el parque hacía apenas unas noches. No había olvidado un solo detalle pero ahora regresaba a ella con una nueva claridad. Recordó la cara asombrada del chico cuando le había preguntado su nombre. Ahora comprendía el significado de su expresión. Debía de haber pocas personas en el país, y aún menos chicas de su edad, que le preguntaran su nombre. Debía de haber pensado que era boba o que había estado viviendo debajo de una piedra. De pronto se sintió avergonzada. ¿Pero por qué? ¿Acaso importaba? De todos modos todo el incidente había sido bastante extraño y había estado segura de que no volvería a verlo. Fijó la vista en su atractivo rostro sonriente sobre el papel y sintió un extraño vértigo en la boca del estómago. Pero ahora tenía la oportunidad de verlo, aunque solo fuera una vez... aunque fuera de lejos... Volver a verlo para convencerse de que no era más que un ser humano cualquiera, uno famoso pero humano al fin, y sacudirse de encima la fuerte primera impresión que le había dejado. Además le picaba la curiosidad, quería verlo en su elemento, saber que lo hacía tan especial... ¿Sería bueno tocando la guitarra? Aquello le llamaba la atención especialmente...

-¿Entonces no vas a acompañarme, unnie? ¡Unnie, por favor, es muy importante para mí!- lloriqueó Suni malinterpretando su silencio como una negativa mientras la empezaba a zarandear del brazo- Por favor, unnie, por favor...

Lee Shin Soo se giró hacia ella lentamente, su semblante sereno, sus ojos ardiendo con resolución.

-Iremos- declaró y su tono no dejaba lugar a réplica.


viernes, 20 de julio de 2012

You're Beautiful 2: Parte 12

12.- Reminiscencia de una noche lluviosa

-¡GO MI NYU!- el grito resonó en todo el edificio haciendo que Jeremy, que dormía plácidamente despatarrado sobre la alfombra, despertara sobresaltado.

Miró alrededor completamente desorientado mientras se comenzaba a frotar los ojos llenos de legañas con gesto somnoliento. No debería haber bebido tanto la noche anterior pero había acabado por ser el Black Knight de Mi Nyu, todo por evitar que se emborrachara y provocara un "accidente". No quería enfrentarse a la ira del líder si eso ocurría. Aunque parecía que no iban a librarse de todos modos.

Kang Shin Woo asomó por la puerta de la cocina. Su expresión entre interesante, preocupada y sorprendida, con su habitual taza de té en la mano aún a medio preparar. Por su expresión apacible nadie hubiera imaginado que se hubiera acostado de madrugada con los ojos hinchados. 

De pie en medio del recibidor, imponente cuán alto era, Hwang Tae Kyung blandía amenazadoramente un objeto frente a la cara sorprendida de Go Mi Nyu. La muchacha estaba aún en pijama y con el cabello revuelto y lo miraba con los ojos abiertos de par en par como si intentara desesperadamente comprender a que se debía todo aquel alboroto.

Jeremy se sentó sobre la alfombra y alargó el cuello para ver mejor por encima del sofá. También tenía curiosidad por saber que ocurría esta vez. Shin Woo dio un paso hacia ellos y detuvo dubitativo, no muy seguro de si debería intervenir en una discusión de pareja o no.

-Go Mi Nyu- repitió el líder despacio, deteniéndose en cada sílaba del nombre con aspereza- ¿Se puede saber qué es esto? 

La joven bajó la mirada hacia la mano del cantante y meditó un momento antes de responder.

-Mmm... ¿un paraguas?- contestó no muy segura de adónde la llevaría todo esto. ¿Era una pregunta trampa?

-¿No me digas? ¿Y de que color es?- había veneno en las palabras del hombre.

-Emm... ¿rosa?- murmuró Mi Nyu cada vez más confusa. ¿Era aquello algún tipo de prueba?

-Me alegra que lo sepas. -añadió Tae Kyung despacio- ¡¿Y se puede saber que hace un paraguas rosa en MI recibidor?!- exclamó alzando la voz y haciendo especial énfasis en el pronombre posesivo.- ¡No deberías dejar tus cosas tiradas por ahí! ¡Quieres ir gritando a los siete vientos que eres una chica para que todos se enteren! ¿Se puede saber en qué estás pensando? ¡Tienes algo de materia gris dentro de esa pequeña cabezita tuya!- dio un paso hacia la muchacha y golpeó su frente con el dedo índice para enfatizar sus palabras.

¿Todo esto por un paraguas?- se preguntó Jeremy enarcando una ceja dorada- Después de todo nadie como Mi Nyu para llenar su vida de sorpresas.

La chica miraba al vocalista completamente desorientada, casi podía ver los engranajes de su cerebro girar intentando encontrar algo de sentido a toda aquella situación sin mucho éxito. Abrió la boca intentando hablar pero se lo pensó mejor y volvió a cerrarla, para volver a abrirla después aún sin pronunciar sonido alguno, como un pez boqueando fuera del agua.

¿Un paraguas rosa?- algo se encendió dentro de la memoria de Kang Shin Woo. Siguió la mirada de Mi Nyu hasta encontrarse con el objeto que Tae Kyung sostenía. Un pequeño paraguas plegable color fucsia muy femenino era el culpable de toda aquella absurda rencilla. Lo reconoció al instante.

-Oh, ese paraguas- exclamó.

Todos se volvieron hacia él extrañados.

-¿No me digas que esto es tuyo?- inquirió Tae Kyung frunciendo el ceño.

-Pues, en realidad, podría decirse que sí- respondió el guitarrista con una sonrisa taimada echando a Mi Nyu de reojo una mirada de disculpa. 

Lo recordaba. Era el paraguas que le había dejado el día anterior la extraña chica del parque, la chica que lo había tratado como si fuera un cachorrito abandonado bajo la lluvia. Al principio había creído que se trataba de una fan y le había preguntado el nombre pensando en agradecérselo con un autógrafo, hasta que ella le había devuelto la pregunta y había leído en su mirada inocente que no tenía ni idea de quién era él. El recuerdo bastaba para hacerle sonreír. Parecía haber encontrado a otra chica interesante y le había subido la moral lo suficiente para dejar de compadecerse y encontrar la fuerza para ponerse en pie y regresar a casa bajo la lluvia, resguardado por aquel pequeño paraguas fucsia de flores. Pensándolo con perspectiva cualquiera que lo hubiera visto hubiera hecho toda una exclusiva de los extravagantes gustos en paraguas del famoso guitarrista de ANJell. Por suerte, ningún paparazzi ni fan enloquecida parecían dispuestos a aguantar el aguacero por lograr una foto exclusiva de un paraguas rosa. Se preguntó por primera si la extraña muchacha habría llegado bien a casa, sin empaparse demasiado.

-¿Me estás diciendo que este paraguas rosa es tuyo?- repitió Tae Kyung incrédulo sacándolo de sus pensamientos. 

Kang Shin Woo era reconocido como el miembro más pacífico de ANJell aunque no eran pocos los rumores que corrían sobre su pasado agresivo. Y nadie podía negar su estilo "cool". En una palabra, el guitarrista era como un príncipe y aquel paraguas no era definitivamente su estilo. 

-Podrías decir que sí.- contestó ShinWoo con una sonrisa- En realidad me lo prestaron. Nunca pensé que fuera a armar semejante revuelo.

El líder miró el pequeño paraguas en su mano, después a su compañero y de nuevo el paraguas como si estuviera intentando averiguar si le tomaba el pelo. Se aclaró la garganta con un carraspeo.

-Bien, de ahora en adelante no dejes tus cosas tiradas por ahí- ordenó- Tómalo y será mejor que lo devuelvas. No quiero que un paraguas arruine la imagen de ANJell.

Se lo lanzó sin miramientos y Shin Woo lo atrapó al vuelo con la mano libre. Jeremy contuvo una risita. Tanto alboroto para nada. Eran pocas las veces que alguien o algo ponía en su sitio al orgulloso líder. Y no pudo negar que la imagen de Shin Woo con aquel paraguas que había pasado por su imaginación era hilarante.

-Y eso también va por ti- gruñó Tae Kyung girándose hacia Go Mi Nyu- ¡Y si no es tuyo di algo! ¡No dejes que otros te culpen de algo no has hecho! ¿Eres tan fácil de manipular?

Carraspeó de nuevo, tan solo alguien que lo conociera bien hubiera adivinado que se sentía incómodo, y sin una palabra más salió en estampida de la habitación. Se detuvo en la puerta y se volvió hacia Mi Nyu con una ceja enarcada.

-¿Qué haces? ¿No vienes?-ladró- Tienes mucho por aprender y ensayar si quieres estar lista para la rueda de prensa y la presentación del nuevo álbum.

Con un pequeño sobresalto Mi Nyu se apresuró a alzar la mirada y trotar tras él. A Shin Woo no se le escapó la pequeña sonrisa que iluminaba su rostro según cruzaba la puerta.

martes, 17 de julio de 2012

YOU'RE BEAUTIFUL 2: Parte 11

Parte 11: Nunca digas nunca.

La expresión "El cielo caerá sobre nuestras cabezas" parecía cobrar un nuevo significado.

En los escasos 10 minutos que Lee Shin Soo tardó a la carrera desde el parque a su casa el cielo decidió caérsele encima en forma de tormenta. Casi literalmente. Alcanzó al fin el portal con un suspiro de alivio mientras gruesas gotas de lluvia chorreaban desde su cabello hasta el suelo. El frío le había calado húmedo hasta los huesos y la muchacha no pudo evitar pensar en el chico solitario que había dejado atrás, en un banco, parapetado tan solo por un pequeño paraguas plegable. Algo en su corazón se removió inquieto y se sorprendió a si misma preguntándose si aún seguiría allí o si habría decidido volver y encontrar cobijo en su casa. Esperaba que no estuviera llorando bajo la tormenta porque ni su enclenque paraguas podría salvarlo de mojarse. Su rostro compungido volvió a dibujarse en su memoria. Las lágrimas que silenciosas corrían por sus mejillas... era una imagen que ni el tiempo podría borrar. Lo presentía. 

Lo apartó de su mente con una sacudida de cabeza y centró su atención en abrir la puerta de entrada. Marcó la contraseña y la puerta cedió con un suave click. Shin Soo se encontró de pie ante el jardín que servía de entrada a su casa. Era una pequeña villa unifamiliar de dos plantas rodeada por un bonito terreno rebosante de plantas y arbustos y una terraza junto al porche donde comían los días soleados de verano. La familia Lee no era rica pero sus padres eran inteligentes y trabajadores y habían ahorrado lo suficiente a lo largo de los años para permitirse una vida acomodada en una de las zonas residenciales más caprichosas de Seúl. Lo suficiente para llevar a sus hijas a colegios privados y las mejores universidades sin preocupaciones. Para unos padres que se habían erigido a si mismos de la nada y habían triunfado, lo más importante en la vida era: trabajo, trabajo y más trabajo. Y esperaban que sus hijas siguieran su ejemplo primero cimentando una buena educación y después consiguiendo un empleo a la altura de su estatus que las permitiera ser estrellas en la sociedad. La vida y futuro de Lee Shin Soo estaba decidido y dibujado desde que había nacido, sin importar si ella lo deseaba o no.

La joven enfiló el caminito de ladrillo rojo que llegaba hasta la entrada de la villa. Según llegó la puerta se abrió y su madre asomó al otro lado. Soo supo de inmediato que la había estado esperando, después de todo hoy llegaba unos minutos más tarde de lo habitual. Al instante sintió que le costaba respirar. Se sentía triste, cansada y mojada y lo último que le apetecía era tener que dar explicaciones.

-Ay, dios míos, Soo-soo ¡mírate!- exclamó su madre nada más verla utilizando sin querer su mote infantil. Hacía años que no lo oía- ¡Estás empapada! ¿Qué ha pasado? ¿Y el paraguas?

- Lo he perdido- mintió Shin Soo automáticamente mientras la mujer se apartaba a un lado para dejarla pasar. Pensó que no era del todo una mentira, de un modo u otro no lo volvería a ver. Así que bien podría haberlo perdido aunque fuera por voluntad propia.

Se quitó los zapatos, calados también, y se embutió las cómodas zapatillas de estar en casa. Dejó la mochila a un lado que su madre se apresuró a recoger con cara de preocupación.

-Deberías haberme avisado- continuó- Tu padre hubiera ido a buscarte y no te hubieras calado. ¿Y si te enfermas? No puedes enfermarte tan cerca de los exámenes... ¡Y tu mochila! Espero que los apuntes no se hayan mojado y estropeado...

Shin Soo se obligó a sonreír.

-No es necesario, omma. Estoy bien, no me enfermaré por un poco de lluvia- le aseguró- Y los apuntes están bien, sabes que los llevo en una carpeta de plástico bien protegidos para que no les pase nada. No es para tanto. Además no querría molestar a appa por tan poca cosa. 

-No digas tonterías, tu padre estará encantado de recogerte la próxima vez. Y no es ninguna tontería- la contradijo su madre- los finales están a la vuelta de la esquina y sabes lo importantes que son. Bueno, tú lo sabes mejor que nadie.

-Por supuesto que lo sé- respondió Soo a la defensiva. Su madre se encargaba de recordárselo tres veces al día como si olvidarse de la torre de apuntes sobre la mesa y el estrés y el agobio fuera posible- La próxima vez tendré más cuidado.

Entró en el salón seguida por su madre. Su padre veía la tele repantingado sobre el sofá con un paquete de pipas como compañía. Parecía poco dispuesto a moverse.

-Buenas noches, appa- lo saludó la muchacha al entrar.

-Oh, buenas noches- le devolvió el saludo la coronilla del hombre sin volverse a mirarla.

Shin Soo pasó de largo y se encaminó hacia las escaleras.

-Debes de estar cansada si has estado estudiando hasta ahora- comentó su madre desde atrás- Lo primero ve a darte una ducha para entrar en calor y ponte ropa seca. Mientras te prepararé algo para cenar. Como tardabas ya hemos comido, tu hermana tiene que levantarse temprano mañana para ir al instituto. ¿Tú en la universidad tienes clases de tarde, verdad?

Soo no contestó a la pregunta, sabía de sobra que era pura formalidad, su madre se sabía su horario casi mejor que ella misma.

- No hace falta que prepares nada. Ya he picado algo fuera con el grupo de estudios- mintió por segunda vez en la noche. 

Lo cierto es que no había comido nada desde el mediodía pero estaba demasiado cansada para tener hambre y aun más para enfrentarse al tercer grado de su madre sobre qué tal le iban los estudios, cuántos temas le quedaban por repasar o qué tal notas había sacado cada uno de sus amigos. No era como si realmente le importara lo que sacaran sus compañeros de clase, solo quería asegurarse de que su hija superaba al resto. Por ahora lo hacía, desde que tenía memoria siempre había vivido para sus expectativas pero últimamente se había vuelto cada vez más pesado y agotador. Las exigencias crecían y el tiempo pasaba sin que Soo se sintiera viva, como si no estuviera viviendo su propia vida sino la de otro, una vida que alguien había elegido sin consultarle.

Y mientras trataba de vivir para los deseos de sus padres sin darse cuenta mentir se había convertido en una defensa natural. "Pequeñas mentiras piadosas"- le gustaba llamarlas. Mentiras que ahorraban explicaciones y problemas y dejaban a todos satisfechos, salvo a su conciencia. Mentiras como que pertenecía a un grupo de estudio cuando en realidad cada día estudiaba a solas en la biblioteca recluida en el silencio. Lo prefería así, sin nadie que le preguntara ni le exigiera seguir un ritmo o un horario, dueña de su propio tiempo y límites. Pero no es algo que a su madre le gustaría oír. De ahí había nacido la primera mentira.

La segunda mentira había sido mayor y al final había acabado mintiendo a diario para encubrir su estado de ánimo y ocultar un gran secreto, un secreto que nadie podía imaginar en Lee Shin Soo. Un secreto que de ser descubierto derrumbaría todas las expectativas, promesas y sueños que sus padres habían construído en torno a ella como una cárcel de confianza y esperanza. Todo se vendría abajo. En un instante. Y la muchacha no estaba segura de poder soportarlo. No estaba preparada. Aún.

Su madre pareció alegrarse de que Soo hubiera ido a cenar con su grupo de estudios. Por alguna extraña razón se sentía increíblemente orgullosa de aquel grupo imaginario. Casi como si se los imaginara teniendo largas conversaciones filosóficas en torno a un humeante tazón de ramyun. Si supiera que las auténticas reuniones universitarias se hacían en torno a botellas y botellas de soju y cerveza se hubiera sentido menos dispuesta a lanzar allí a su hija. Pero como siempre la mujer lo idealizaba todo de acuerdo a su visión del mundo y en una cosa tenía razón, en confiar en la madurez de Shin Soo. Su hija raramente bebía, jamás se había emborrachado y desde luego nunca se iría de fiesta cuando tenía que estudiar. Aunque guardara un secreto y mintiera de vez en cuando, costaba encontrar en todo el campus a una joven tan responsable como ella.

-¿Quieres que te suba un vaso de leche caliente?- estaba ofreciendo su madre solícita. 

-No, no hace falta. Gracias- se apresuró a responder. Después añadió al darse cuenta de que su respuesta había sido brusca- Estoy cansada. Creo que me daré una ducha y me iré a dormir directamente. Mañana será un nuevo día.

Su madre la miró con preocupación pero asintió comprensiva.

-Claro, cariño, me parece bien. Mañana estarás como nueva- le dijo con dulzura.

-Buenas noches, omma. Hasta mañana- se despidió Shin Soo posando un suave beso en la mejilla de su madre.

-Buenas noches. Qué descanses- le devolvió la mujer el beso.

Después la muchacha comenzó a subir los escalones rumbo al segundo piso y a su habitación. Según alcanzó  el rellano la música a todo volumen le dio la bienvenida. Provenía de la habitación de su hermana menor, como no, y era una canción digital muy bailable. En otra ocasión Soo se hubiera asomado para desearle buenas noches y pedirle que bajara el volumen, pero aquel día se sentía cansada incluso para aquello. Así que se dirigió directamente a su dormitorio, cerró la puerta a sus espaldas y sin molestarse en quitarse la ropa mojada se dejó caer pesadamente sobre la cama. 

La ducha podía esperar-decidió- Ahora mismo le pesaba el alma.

Extrañamente en aquel mismo momento el rostro del chico del parque volvió a aparecer en su memoria. Kang Shin Woo había dicho que se llamaba. Era un nombre bonito-pensó. De algún modo combinaba con el suyo. "Shin Woo" y "Shin Soo"- la combinación sonaba bien. Era casi perfecta, como una pareja hecha en el cielo.

Se ruborizó al darse cuenta de lo que estaba imaginando. ¿Se había vuelto loca? ¿Qué estaba pensando sobre un chico al que acababa de conocer? ¡Un chico del que no sabía nada! ¡Por lo que sabía podía ser incluso un asesino en serie! Bueno, bien... aquello era una exageración. A veces tendía a exagerar. Pero debía poner sus sentimientos a raya antes de que se descarriaran y no pudiera contenerlos. No tenía tiempo ni fuerzas para sentirse atraída por un desconocido. ¿Pero eso significaba que se sentía atraída hacia él? Había pasado tiempo desde que sintiera ese tipo de atracción por otra persona. Tanto tiempo que era incapaz de recordarlo... o tal vez había elegido olvidarlo a propósito. Pero el joven en su memoria volvió a sonreír y Soo sintió una bandada de mariposas echar a volar en la boca de su estómago. Sí, se sentía atraída. ¿Pero cómo no sentirse atraída hacia un joven tan atractivo con una sonrisa como aquella? ¿Y cómo había hecho latir su corazón el ver su silueta solitaria y triste recortada contra la noche? Su corazón se aceleró con el recuerdo. Y Soo lo comprendió de pronto. ¿Se había enamorado de la silueta de un desconocido? Ella que no creía en el amor a primera vista...

Furiosa consigo misma y sus propios sentimientos se sentó de golpe sobre la cama y se libró de la ropa empapada. Después buscó el pijama debajo de la almohada y se embutió en él, antes de deshacer la cama y  refugiarse entre las sábanas. Encontró la tela seca recorfortante y se sintió cómoda bajo el peso conocido del edredón.

-No importa- se dijo haciéndose un ovillo y pensando con serenidad en la situación- Es solo algo pasajero. De todos modos no lo volveré a ver...

Convencida de que estaba en lo cierto Shin Soo cerró los ojos y se dispuso a dormir dispuesta a dejar atrás el recuerdo de aquel extraño encuentro fortuito. En la habitación de su hermana comenzó a sonar una balada y la joven tuvo un pensamiento extraño... La voz baja y suave del cantante de algún modo se parecía a la del chico del parque...

"No one ever sees, no ones feels the pain
I shed teardrops in the rain"

Incluso las líricas combinaban con el chico del parque.

"Even if my heart's still beating just for you
I really know you are not feeling like I do"

Dejó que la música la meciera a dormir con aquella voz que tanto le recordaba a la del hombre que por primera vez en muchos años había hecho latir su corazón. Y pensó brevemente que al día siguiente debía preguntar a su hermana por el título de la canción. O no... tal vez simplemente debía olvidarlo junto a todo lo que había visto en aquel extraño día... junto a él.

"And even if the sun is shining over me
how come I still freeze"

Justo antes de que Morfeo la reclamara al reino de los sueños el rostro de Kang Shin Woo volvió a colarse por un resquicio inconsciente de su memoria y la miró con infinita tristeza. Shin Soo supo entonces instintivamente que no sería capaz de olvidarlo.


PD: Me encanta esta canción. 
Imaginemos por un momento que la canta Yong Hwa en vez de JongHyun por el bien del fic ¿ok?
Es que me parece perfecta para la escena de Shin Woo bajo la lluvia.
(Y que conste que me encanta la voz de JongHyun. En esta canción... tan dulce)