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domingo, 12 de agosto de 2012

FAN WARS 3: Misión 001 ¡En acción!

La pequeña tienda de electrónica se encuentra en la esquina más apartada del centro comercial, casi como si alguien la hubiera colocado allí y se hubiera olvidado de su existencia. Es poco más de un cuartucho sumido en la semipenumbra donde los aparatos se apilan en absoluto desorden contra las paredes. Si no fuera por el mostrador al fondo cualquiera hubiera creído que se trata de un almacén en vez de una tienda.

De pie con la mano en el pomo de la puerta Mi Ran titubea antes de entrar. De algún modo se siente fuera de lugar, como un muggle despistado a punto de abrir la puerta al Caldero Chorreante, un antro oscuro en medio de una avenida soleada, sin saber que es la entrada a un mundo mágico. 

Duda. ¿Qué se supone que debe decir? ¿Cómo? ¿Qué pregunta?

-¡Oh, por el amor de Siwon!- exclama Joon exasperada a sus espaldas- Aparta que ya voy yo.

La echa a un lado sin miramientos y con más seguridad y aplomo del que Mi Ran tendrá en toda su vida, abre la puerta y se dirige directamente hacia el mostrador. Hana se apresura detrás. Al pasar junto a ella la oye murmurar algo que suena parecido a "el amor de Siwon es mío" y Mi Ran no puede evitar sonreír. Hana tiene un serio enamoramiento platónico por el atractivo miembro de Super Junior.

Un joven dependiente asoma tras el mostrador al oírlas entrar. Sus ojos se centran en la cara decidida de Joon y por un momento se abren de par en par sorprendidos. Mi Ran no lo culpa. El exótico físico de su amiga unido a su gran fuerza de voluntad a menudo causa esa impresión.

-Queremos un aparato que sirve para encontrar cámaras ocultas- declara Joon plantándose frente al mostrador y sin dar tiempo al pobre chico a abrir la boca.

El dependiente parpadea confuso y por un instante se hace el silencio. Mi Ran observa la escena nerviosa desde la puerta. ¿Y si no está? ¿Y si no existe? ¿Y si se han equivocado?

De pronto el hombre sonríe y se lleva una mano al largo cabello oscuro que cuelga lacio y desgreñado a cada lado de su cabeza.

-Guau, hace tiempo que nadie pide uno de esos- contesta con una sonrisa- Hace unos años se pusieron de moda por una película. A la gente le entró la paranoia de que pusieran cámaras en los hoteles, ya veis. Por supuesto que hay profesionales que la utilizan pero últimamente es raro que alguien normal se interese. 

-¿Entonces, no le quedan?- pregunta Hana insegura.

-Oh, no. Creo que tengo alguna en el almacén en alguna parte. Esperad que mire- con una mirada divertida desaparece a través de una puerta tras el mostrador.

Las tres amigas comparten una mirada de alivio seguida de una risita. Sintiéndose ya más segura de si misma Mi Ran hace acopio de valor y entra en la tienda. Se entretiene mirando extraños aparatos electrónicos aquí y allá hasta que oye al vendedor volver a acercarse. Alza la cabeza esperanzada.

El hombre se acerca renqueando, se detiene frente a ellas y aún con una sonrisa deja una pequeña caja sobre el mostrador. Automáticamente tres cabezas inquisitivas se vuelven hacia ella.

-Pues esto es, chicas. Es vuestro día de suerte. 

La mano de Hana se alarga para cogerlo pero Mi Ran se adelanta, lo toma y le da una vuelta sobre la palma examinando con el ceño fruncido el dibujo de la caja.

-Me pregunto que tramáis hacer con eso- comenta el dependiente provocando que las tres amigas se miren con complicidad- ¿Pero sabéis usarlo?

Mi Ran se detiene, alza la vista y deja lentamente la caja de nuevo sobre el mostrador, Hana sacude la cabeza y Joon dedica al vendedor su mejor sonrisa.

-¿Sería tan amable de explicarnos?- pregunta. 

-Será un placer.

Con dedos expertos el dependiente abre la caja para revelar un pequeño aparato electrónico del tamaño de una mano.

-Es muy sencillo- comienza a explicar el hombre- Primero se enciende aquí ¿veis?- presiona un pequeño botón rojo en la esquina y al instante el trasto cobra vida- Y después no tenéis más que pasarlo por la pared- el hombre hace una demostración caminando por la tienda con el cacharro en alto, pasándolo lentamente por las paredes- Cuando descubra una cámara se pondrá a pitar- un estridente pitido lo interrumpe. El aparato vibra en manos del vendedor y las tres amigas alzan la vista de inmediato. Justo bajo la maquina una pequeña cámara de vídeo las enfoca. El vendedor sonríe travieso y se encoje de hombros- ¡Me habéis pillado!- declara- Siempre es bueno tener un poco de seguridad, después de todo nunca se sabe.

Joon asiente comprensiva mientras el hombre regresa sobre sus pasos, apaga el detector de cámaras y lo vuelve a meter en su caja antes de entregárselo. La joven se apresura a cogerlo y con un simple vistazo lo guarda en el bolso. Parece que quiera a apresurarse a ocultarlo. El gesto no le pasa inadvertido al dependiente que sacude la cabeza.

-Pero chicas, aún no me habéis dicho qué pretendéis hacer con esto.- enarca una ceja y las examina de arriba abajo- Sois jóvenes y bastante guapas... ¿no me digáis que algún impresentable os está molestando? Si es así sería mejor que...

-¿Acepta tarjeta de crédito?- lo corta Mi Ran sin miramientos. No le gustan las preguntas excesivas y cuanta menos gente conozca sus planes mejor. Además si alguien supiera que se van a colar en el garaje de un super popular cantante para buscar y quitar cámaras pensaría que están locas de remate.

-Em, sí, por supuesto- responde el vendedor por un momento echado para atrás.

Haciendo caso omiso a las protestas de sus amigas Mi Ran saca la tarjeta y se la tiende.

-Ya me pagaréis cuando podáis- les asegura- Aunque también podéis pagar a plazos en favores, claro.

Joon tuerce un poco el gesto, probablemente haciendo una nota mental sobre controlar sus propias finanzas, y Hana parece avergonzada pero ambas asienten. No es que Mi Ran sea especialmente adinerada pero su situación es mejor que la de sus amigas. Joon apenas acaba de empezar a trabajar y mantenerse a si misma y por si fuera poco tiene cierto problemilla con las compras impulsivas y compulsivas. Hana es estudiante y aún vive con sus padres, aunque no es pobre la economía de su familia tampoco le permite para muchos caprichos, por eso trabaja habitualmente a media jornada para tener algo de dinero propio. Lo cierto es que Mi Ran las admira por ello, porque al contrario que ella sus amigas saben el significado de trabajar para ganarse el pan. Mi Ran no ha trabajado en su vida. Después de conseguir una beca para estudiar en Seúl ha vivido del dinero que le envía su familia mensualmente. Aunque su familia es acomodada le mandan lo justo para subsistir pero Mi Ran es una gran ahorradora y sabe como hacer que el dinero le cunda al máximo, por lo que su cuenta va engordando cada mes. Y bien puede sacrificar un poco de ese dinero por una buena causa.

-Una firma aquí por favor...- Mi Ran se apresura a firmar la cuenta- y aquí tiene el recibo.

Lo acepta y lo guarda en la cartera, junto al resto de los recibos del mes. Después se vuelve hacia la puerta, lista para salir.

-Ha sido un placer hacer negocios con vosotras, chicas-exclama el dependiente desde atrás- Espero que os vaya bien.

Joon se detiene antes de salir, se vuelve y le dedica un guiño travieso, después con una risita sigue adelante y las tres emergen de la oscura y pequeña tienda al bullicio del grande y bien iluminado centro comercial.

-¡Lo hemos conseguido!- exclama Hana dando un pequeño saltito una vez fuera- ¿Puedo ver el aparato ese? ¡No puedo creer que ya lo tengamos!

-Aquí no- indica Mi Ran sacudiendo la cabeza- Es más seguro hacerlo en mi casa. Nunca se es lo bastante precavido.

-¿Quién va a estar mirando?- protesta Joon- Y aunque lo vieran no lo entenderían. Mi Ran, ¿no te estás poniendo un poco paranoica? Creo que has visto demasiadas series de detectives, de vez en cuando deberías volver a la realidad.

Mi Ran se detiene en seco y se vuelve hacia ellas repentinamente seria.

-Puede que tengas razón, Joon, pero prefiero prevenir que lamentar. - después estira la espalda y entrechoca la suela de sus zapatillas con ademán militar- Escuchad atentamente- ladra, como el general que se dirige a su milicia- Desde este momento en adelante Las Libertadoras del ACOSSO están en una misión de vida o muerte. Cualquier error pudiera ser fatal por lo que tendremos todo el cuidado necesario y más por el bien de la misión. ¿Entendido?

-Sí, mi general- responde Hana enérgicamente llevándose la mano a la frente en una burda réplica del saludo marcial- A sus órdenes, mi general.

Joon pone los ojos de blanco mientras se da unos golpecitos en la sien dando a entender claramente que cree que están locas, pero la media sonrisa en sus labios la traiciona. Se está divirtiendo.

-Dicen que es prudente no llevar la contraria a los locos- comenta.

-También dicen que los locos se entienden entre ellos, unnie- canturrea Mi Ran colgándose del brazo de su compañera.

Hana se apresura a colgarse del otro brazo.

-¡Bien!- exclama sin poder contener su emoción- Pues parte 1 de la Misión 001 completada.

-¿Misión 001?- inquiere Mi Ran extrañada.

-Sí, he decidido llamar así a las misiones- sonríe Hana- ¿No suena cool? ¡Cómo 007!

-Umm, no suena mal- corrobora Joon- Misión 001, Limpiar el Garaje del Individuo Y.

-Ahora que lo dices- intercede Mi Ran pensativa- Puede que nos venga bien tener un idioma en clave. Tendré que pensar en ello- se rasca la cabeza despistadamente mientras su mirada se pierde en algún punto de su mente.

-Bien, pues parte 1 de la Misión 001 ¡completada!- repite Hana alegremente- ¿Qué es lo siguiente?

El tono del móvil anunciando que acaba de recibir un email saca a Mi Ran de sus pensamientos. Al instante lo saca del bolsillo y lo comprueba. Sus ojos se abren de par en par al ver la pantalla y poco a poco una sonrisa de triunfo se dibuja en su cara.

-No solo la parte 1- anuncia con un misterioso tono de voz mientras levanta el teléfono para mostrar la pantalla a sus dos amigas- La parte 2 también. Ahora solo falta hacer las preparaciones necesarias y poner el plan en marcha.


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